En esta serie de artículos y publicaciones, hablé sobre los aspectos importantes en un M&A. Ahora, voy a profundizar sobre la due diligence y su importancia.
En esta fase, el comprador necesita confirmar de forma más precisa la información que recibió inicialmente. Para eso, es necesaria una evaluación minuciosa y detallada de la empresa que se desea adquirir o fusionar.
El objetivo es proporcionar información relevante sobre la salud financiera, la situación jurídica y los riesgos potenciales de la empresa.
¿Por qué esta fase se considera tan importante?
Realizar una due diligence completa es esencial para garantizar que la decisión de fusión o adquisición esté bien respaldada y que todos los riesgos involucrados sean considerados. También permite identificar posibles problemas que deben resolverse antes de la finalización de la transacción.
¿Qué se espera determinar con la información y los datos recopilados?
La due diligence puede revelar problemas ocultos en la empresa, como cuestiones de compliance, litigios pendientes o situaciones financieras frágiles. Esto permite que el comprador tome medidas para minimizar esos riesgos antes de cerrar la transacción.
Algunos puntos verificados:
Situación financiera de la empresa: incluye información financiera reciente, como balances, estados de resultados y proyecciones financieras.
Operaciones: incluye la estructura de la empresa, procesos internos, proveedores y clientes.
Propiedad intelectual: registros de marcas, patentes, derechos de autor, etc.
Cumplimiento legal y regulatorio: verificación de obligaciones tributarias, compliance con leyes y reglamentos, etc.
Cuestiones ambientales: verificación de pasivos ambientales y cumplimiento de regulaciones ambientales, cuando corresponda.
Cuestiones laborales: verificación de litigios o reclamaciones laborales pendientes.
Este proceso proporciona información valiosa que contribuye a garantizar la seguridad de la transacción y a maximizar el retorno sobre la inversión para el comprador. Por eso, es importante que sea realizada por profesionales con experiencia y que el equipo de negociación tome conocimiento de cada punto para tomar decisiones con base en la información obtenida.
Si durante la due diligence se encuentra algo relevante, como problemas financieros serios, problemas legales o cuestiones ambientales graves, entre otros, es importante evaluar la situación y decidir si aún es viable continuar con la negociación.
Algunas opciones en ese caso serían:
Negociar con la empresa objetivo para llegar a un acuerdo sobre cómo resolver esos problemas.
Ajustar el precio de la transacción para reflejar los riesgos y problemas encontrados.
Desistir de la transacción, si se considera que los problemas son suficientemente graves para inviabilizar el negocio (deal breaker).
La decisión final dependerá del impacto que esos problemas tengan sobre el valor y la viabilidad de la transacción, así como de la capacidad y disponibilidad de recursos para resolverlos.
Es importante contar con un buen advisor, asesoría jurídica y financiera antes de tomar cualquier decisión.



