Hemos visto recientemente que las valuaciones de startups pasaron por una montaña rusa. En 2021, se registró un boom real, con valuaciones que alcanzaron picos históricos. Ese optimismo fue impulsado por un gran flujo de capital y un entusiasmo pospandemia que parecía no tener fin. Sin embargo, esa burbuja estalló, lo que derivó en una corrección significativa en 2022 y 2023. Gran parte de esto se debió a la irresponsabilidad de algunos gestores de startups que, con mucho dinero en caja, comenzaron a gastar más de lo necesario en asuntos no cruciales para el negocio y, con eso, redujeron el apetito de los inversores. De hecho, abordé estos temas en algunos artículos ya publicados:
Queima de Caixa versus o Crescimento
Ahora, en 2024, comenzamos a ver señales de una recuperación todavía silenciosa. ¿Qué hay detrás de este cambio? Tres factores principales están impulsando esa recuperación:
modelos de negocio sostenibles,
transformación digital y
conformidad regulatoria.
Los inversores están cada vez más enfocados en startups con modelos de negocio sostenibles y escalables. La sostenibilidad ya no es una opción, sino una necesidad. Las startups que demuestran un modelo de negocio robusto y escalable atraen más inversiones. Este cambio de enfoque es esencial para garantizar el retorno a largo plazo de las inversiones realizadas. Esto muestra que las prácticas de ESG (Environmental, Social and Governance) llegaron para quedarse y serán cada vez más exigidas por los principales inversores.
Por otro lado, la digitalización de los negocios sigue siendo un motor poderoso para las valuaciones de startups, dado que existe mucho interés de los inversores en no quedar al margen de la revolución digital. Sectores como el fintech están a la vanguardia de esa transformación. Empresas como Griffin y Flagstone han conseguido financiamientos significativos, definiendo nuevos benchmarks de valuación. Estas empresas no solo atraen inversiones, sino que también establecen estándares para el sector.
Además, las startups que navegan con éxito por el complejo panorama regulatorio se están destacando. La obtención de licencias y la conformidad regulatoria aumentan la confianza de los inversores y, en consecuencia, las valuaciones de esas empresas. Este factor no puede subestimarse en un entorno donde la seguridad y la confianza son primordiales. Los propios organismos reguladores comienzan a adaptarse a las nuevas tecnologías e inician un movimiento de regulación y uso de ellas, atrayendo nuevas perspectivas para varios negocios.
La inteligencia artificial (IA) está desempeñando un papel crucial en la valorización de las startups en 2024. Las startups de IA están viendo sus valuaciones dispararse debido al potencial transformador de la tecnología. Las valuaciones de startups de IA en etapa inicial frecuentemente superan los US$70 millones, mientras que las que se encuentran en etapas más avanzadas pueden alcanzar cerca de US$100 millones. La IA es vista como una tecnología con un enorme potencial, lo que justifica esas valuaciones elevadas. Pero no se engañe quien crea que esos valuations se obtienen solo con buenas ideas. Se requiere mucha planificación y la incorporación correcta de las tecnologías en negocios que tienden a ser prometedores.
"Usar la IA solo para estar en el hype no crea valor."
Pero, ¿es sostenible toda esta euforia? Todo el espacio de discusión en torno a la IA, especialmente la IA generativa, lleva a inversiones significativas, incluso en startups con ingresos mínimos o inexistentes. Los ejemplos incluyen Anthropic y LangChain, que vieron aumentos notables en sus valuaciones en períodos cortos. Sin embargo, como inversores y evaluadores con experiencia, nos preocupa la sostenibilidad de esas valuaciones elevadas, dado que muchas de esas startups aún no generan ingresos significativos.
Aun así, estamos viendo una recuperación significativa en las fases de financiamiento Seed y Serie A. Las valuaciones están subiendo gradualmente, aunque también se observa que el volumen de operaciones ha caído, lo que indica un mayor enfoque en la calidad sobre la cantidad. En la Serie B, la recuperación es aún más marcada, lo que refleja un entorno de inversión más selectivo y competitivo. Esto se explica por el hecho de que esa Serie tiende a utilizarse en empresas que ya superaron las fases más críticas del negocio y ya cuentan con resultados que respaldan sus proyecciones futuras.
Otro punto interesante es la posible reapertura de la ventana de IPOs, que estuvo cerrada durante gran parte de 2023. Según Pitchbook, existe un optimismo cauteloso de que el mercado de IPOs pueda recuperarse, lo que traería nuevas oportunidades para startups e inversores. Este retorno de las ofertas públicas iniciales puede aportar un impulso adicional a las valuaciones de startups, creando un entorno más favorable para nuevas entradas al mercado.
Sigo creyendo que las startups deben mantener sus estrategias de demostrar valor y no solo buenas ideas, siendo adaptables para garantizar su éxito a largo plazo y, por supuesto, protegiendo la caja con todas sus fuerzas. Pero es innegable que la innovación y la adhesión a las regulaciones siguen siendo cruciales para atraer inversiones. Entonces, ni tanto al cielo ni tanto a la tierra.
"El mundo adora las buenas ideas, pero premia a quien demuestra que sabe ejecutarlas con maestría."
Algunos artículos para quienes quieran leer más sobre el tema:
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